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La problemática de los precios del AVE y la alta velocidad en España

Uno de los mayores frenos con el que se puede encontrar un viajero a la hora de optar por el tren de alta velocidad en España es su alto precio, lo que puede hacer a más de uno dejar de lado los famosos trenes AVE, lo que provoca una baja ocupación en dicho medio de transporte. Las críticas a los altos precios cuentan tanto con defensores como detractores.

El debate puede parecer sencillo, o trenes medio vacíos con billetes caros o trenes con más pasajeros y billetes más baratos. Este debate dentro de la alta velocidad no es más que el clásico conflicto entre el precio y la demanda. Sin embargo la realidad a la que se enfrenta la alta velocidad a diario es la misma, trenes con una baja ocupación. Por ejemplo, la línea de alta velocidad entre Madrid y Valencia lleva poco más de un mes en funcionamiento y no ha logrado superar el 50% de ocupación, a pesar de las ofertas de inauguración de la línea.

Si comparamos por ejemplo el precio de los trayectos de alta velocidad de España con el resto de Europa, con países como Francia o Alemania, podemos ver como los precios en nuestro país son más caros. Mientras el trayecto en AVE entre Madrid y Valencia puede costar unos 150 euros, el trayecto del tren Eurostar entre París y Londres se queda en solo 100 euros.

La explicación oficial defendida por el propio presidente de Renfe, Teófilo Serrano, es la clásica respecto al AVE, las altas inversiones que exige. De este modo, se expone que la alta velocidad en España tiene unos precios tan altos porque necesita cubrir unos costes muy altos, por ejemplo se declara que el coste medio de un tren AVE es de unos 32 millones de euros, y su mantenimiento anual puede costar entre 40.000 y 70.000 euros, unas grandes cantidades que tienen su reflejo después en precio del billete.

A pesar de todo esto, el Ministerio de Fomento declara que la alta velocidad ha sido rentable durante el año 2010, algo paradójico si tenemos en cuenta que los trenes AVE llevan en funcionamiento desde 1992 y este último ha sido el primer año con beneficios. Algo que quizás podría haber cambiado con una política de precios en los trenes AVE, generándose beneficios mucho antes.

A día de hoy la alta velocidad se gestiona como una alternativa a los desplazamientos en avión, gracias a unos tiempos ajustados por trayecto y una mayor comodidad, ya que no hay que facturar y las estaciones de AVE están mejor situadas que los aeropuertos. Sin embargo, donde sigue perdiendo el AVE es frente al autobús, debido a precios que llegan a multiplicar por cuatro el precio del billete, y este podría ser un nuevo terreno para Renfe a la hora de rentabilizar la alta velocidad.

Imagen: Ventura2 en flickr.com

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