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Secretos y curiosidades de Roma

VIA MARGUTTA

Escondida tras Via del Corso, es una calle adoquinda con fachadas desconchadas, fuentes barrocas y un millón de verdes enredaderas creciendo por sus muros y enlazándose entre sí hasta crear arcos mágicos. Entre sus paredes, galerías de arte y anticuarios, algún restaurante tranquilo en el que el dueño se sienta con amigos a tomar un vaso de vino. Es la calle de los artistas, durante un largo periodo el ayuntamiento de Roma no les cobraba impuestos si se instalaban en aquel barrio, por lo que pintores, músicos, y actores de toda Europa se trasladaban allí a vivir. Algunos de sus ilustres inquilinos fueron Picasso, Stravinsky, Puccini, Truman Capote y Federico Fellini y su gran amor, la actriz Giulietta Masina.

Fuente: Twitter

LA BOCCA DELLA VERITÀ

Audrey Hepburn y Gregory Peck, le rendían tributo en la legendaria “Vacaciones en Roma”. Esta misteriosa cara de piedra en realidad no es más que un disco de mármol que antiguamente se usaba como boca de alcantarilla, pero que ahora se ha convertido en uno de los cuentos de misterio de Roma. Según la leyenda si uno introduce la mano derecha en la boca abierta y dice una mentira, esta le morderá. Por lo visto en el medievo los sacerdotes ponían escorpiones en la boca para perpetuar el mito, y los maridos ponían a prueba la fidelidad de las esposas.

LA ISOLA TIBERINA

Existe una leyenda que narra la creación de la isla. Se dice que después de la caída del rey Tarquinio el Soberbio, el pueblo romano arrojó el cuerpo de éste en el punto del Tíber donde luego surgiría la isla. Debido a estos oscuros orígenes, la isla Tiberina estaba considerada por los romanos como un lugar de malos augurios. A tal punto que únicamente los peores criminales eran condenados a pasar en ella el resto de sus vidas. Solo después del 293 a. c, cuando la peste azotó Roma, y en consecuencia construyeron en la isla el Templo de Esculapio, el dios griego de la medicina, el mal fario de ésta se esfumó, pues justo cuando la construcción del templo estuvo lista, la peste terminó de flagelar a Roma.

LA ISOLA TIBERINA

Existe una leyenda que narra la creación de la isla. Se dice que después de la caída del rey Tarquinio el Soberbio, el pueblo romano arrojó el cuerpo de éste en el punto del Tíber donde luego surgiría la isla. Debido a estos oscuros orígenes, la isla Tiberina estaba considerada por los romanos como un lugar de malos augurios. A tal punto que únicamente los peores criminales eran condenados a pasar en ella el resto de sus vidas. Solo después del 293 a. c, cuando la peste azotó Roma, y en consecuencia construyeron en la isla el Templo de Esculapio, el dios griego de la medicina, el mal fario de ésta se esfumó, pues justo cuando la construcción del templo estuvo lista, la peste terminó de flagelar a Roma.

EL GHETTO

El barrio judío de Roma es un rincón tranquilo y ajeno a la vorágine que soportan las vías más transitadas del centro. La estrella de David pendiendo de los escaparates, sus restaurantes Judeo-Romanos especializados en cocinar las bellas alcachofas fritas, algún viejillo que pasa con la kipá colorada sobre la coronilla... Aunque el elemento dominante sigue siendo el Pórtico de Ottavia. En ruinas, y siempre en continua remodelación, regala la posibilidad de cruzarlo como si de un pasadizo secreto se tratara.

MONTI

Uno de los barrios más bohemios de la capital. Como un Trastevere alejado del río, encajado entre el Coliseo y Piazza Venecia, se esconden las callejuelas adoquinadas y en cuesta del barrio de Monti. Llenas de cafeterías interesantes, bares llenos de modernos, heladerías y bocaterías pequeñas y abarrotadas con la media luz del atardecer y la llegada del aperitivo. Un lugar sorprendentemente poco turístico en el corazón de Roma.

PIAZZA DEL FICO

En el centro, es una plazoletilla tan italiana que marea. Una enorme higuera (En italiano, Fico) asoma retorcida pegada a la fachada del bar, y cubre con su melena de hojas verdes las mesas de la terraza, donde todas las tardes se organizan ávidas partidas de ajedrez entre amigos y desconocidos, y decenas de ojos curiosos que se acercan a observar. Al otro lado una fuente chisporrotea con el continuo pasar del agua sobre los adoquines mal cimentados de la plaza. Las fachadas descansan desconchadas, con sus coloridas contraventanas cerradas a cal y canto en las tardes de verano, y abiertas de par en par durante toda la noche.

PIAZZA DEL FICO

En el centro, es una plazoletilla tan italiana que marea. Una enorme higuera (En italiano, Fico) asoma retorcida pegada a la fachada del bar, y cubre con su melena de hojas verdes las mesas de la terraza, donde todas las tardes se organizan ávidas partidas de ajedrez entre amigos y desconocidos, y decenas de ojos curiosos que se acercan a observar. Al otro lado una fuente chisporrotea con el continuo pasar del agua sobre los adoquines mal cimentados de la plaza. Las fachadas descansan desconchadas, con sus coloridas contraventanas cerradas a cal y canto en las tardes de verano, y abiertas de par en par durante toda la noche.

QUARTIERE COPPEDÉ

Maravilloso conjunto de edificios de estilo Liberty italiano, medieval, Barroco, Art- decó, con trazas de las culturas asirías y babilónicas. Es la fantasía aplicada a los planos urbanísticos. Un arquitecto sorprendente al que le dieron total libertad para diseñar todo un barrio de clase alta, dio nombre a este rincón del norte de Roma. El barrio Coppedè es todo un sueño de formas, y colores que te transportan a un mundo de fantasía que recuerda a viejos castillos de hadas y ambientes de misterio.

TRASTEVERE

Pero no su parte nórdica, que los turistas ya se conocen, sino la parte que sigue el río hacia Porta Portese. Revestido de romanticismo con sus callejuelas adoquinadas y sus edificios envueltos en hiedra. De noche se convierte en un laberinto de paredes desconchadas alumbradas por farolillos , restaurantes tranquilos en medio de pequeñas piazzas, con terrazas ajardinadas y escaleritas que llevan a ninguna parte.

CHIOSTRO DEL BRAMANTE

El centro de Roma es un lugar concurrido. Las Vespas yendo y viniendo, la gente sentada en los abarrotados cafés de las plazoletillas. De hecho, la fachada del Chiostro del Bramante da a un famoso café con una terraza llena de turistas e italianos, y sin embargo tras un arco, una puerta oculta te lleva al interior del museo, que posee una tranquila cafetería en la parte alta del claustro.

EL JARDÍN DE LOS NARANJOS

El Jardín de los Naranjos, un rincón que usualmente pasa inadvertido entre los visitantes. Se encuentra en el Monte Aventino, una de las siete colinas donde Roma fue fundada. Ofrece una de las vistas más románticas de Roma cuando llega el tramonto, el atardecer. Aunque la magia del lugar se encuentra escondida en una villa cercana que pertenece a una de las órdenes militares más antiguas, la Orden de los Caballeros de Malta. Si se espía a través del ojo de la cerradura del portón principal, se descubre un pequeño tesoro: Una vista espectacular de la cúpula de San Pedro del Vaticano enmarcada en los arcos de hiedra del propio jardín.

¿Cuándo ir de viaje a Roma? : viaja a la Ciudad Eterna

EL JARDÍN DE LOS NARANJOS

El Jardín de los Naranjos, un rincón que usualmente pasa inadvertido entre los visitantes. Se encuentra en el Monte Aventino, una de las siete colinas donde Roma fue fundada. Ofrece una de las vistas más románticas de Roma cuando llega el tramonto, el atardecer. Aunque la magia del lugar se encuentra escondida en una villa cercana que pertenece a una de las órdenes militares más antiguas, la Orden de los Caballeros de Malta. Si se espía a través del ojo de la cerradura del portón principal, se descubre un pequeño tesoro: Una vista espectacular de la cúpula de San Pedro del Vaticano enmarcada en los arcos de hiedra del propio jardín.

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