Excite

Mochileros - Javier Medina desde Sudamérica VIII

Javier Medina Anquela
Sudamérica

Quito, 4 de Mayo de 2008. Quinto mes de viaje, diez fronteras y once, la mía. Cientos de horas de autobús. Montañas, ríos, playas, pueblos, ciudades, cajeros automáticos, vendedores ambulantes, polis y cacos. Basura, flores, polución y ruídos. Volcanes, islas, estrellas de mar. Mapas, internet, la génova y la botavara, copos de nieve, arena, junglas. Saludos, despedidas, amigos, conocidos, el viento, preguntas, respuestas, buscavidas y pícaros. Lluvia, mujeres guapas, mujeres feas, ricos, pobres, ni buenos ni malos. Viejos en Piedmont Park. Maleducados, manos abiertas. El Sol. Libros y sueños. Caminos. El metro, el ancla, mototaxis y celulares. Macondo, La plaza del pan y Gaula. Café. Niños. Ten cuidado, nos veremos, a qué hora sale, hace cinco meses y fui militar. Sí, militar. Mentiras piadosas, verdades odiosas. Mariachis, Salsa, cumbia y Bustamante. Locos, genios, poetas, cantantes, Cantinflas y Santo en el Arena. Hotmail, el Messenger, Bolívar, la Malinche, Santander y Evo Morales en Facebook. La madre que los trujo, perfiles, patrañas. Mi sobrina, su sonrisa, recuerdos. Pobreza, las dos líneas del ecuador, ciencia, arte y negocio. Estudiantes, universidades, bares y parques. Frutas y ajonjolí. Los versos que perdí y los besos con sabor a mezcal. Tamales, chile habanero, yuca, borojó, uchuva y papaya. La guitarra rota y las lágrimas negras. La espuma de afeitar y el jabón casi lagarto, museos vacíos, la Llorona y la mano de Botero. Pizarro y una línea en el suelo. Cortés y las naves destruidas. El oro sin el moro. Uribe, Correa y por qué no te callas. Los gringos con las gringas bailando vallenato. Breakdancers en la quinta. Bocachica en Cartagena. Cuentacuentos en El Chorro. Las estrellas, las noches blancas, otra vez el Sol. Negros, blancos, rojos y paracos, indios y vaqueros, vacas de la india, pasarelas y puentes. El nahuatl, el tzutujil, el lacandón, el kuna yala y el latín venido a menos. El trueno.

¿Puedo acaso escribir el trueno?, no digo escribir sobre el trueno, no hablo de describir la explosión interna que en el corazón provoca. Hablo de escribir el trueno. Hablo de las palabras y las cosas, de los sentimientos y las palabras, de las cosas y de los sentimientos...

A veces me pregunto si escribir acerca de mi viaje guarda algún sentido. Si estas líneas son algo más que un intento fallido de gritar al cielo y a la tierra entera. Y me responde el trueno. En la azotea de casa de Mercedes tendía esta mañana la ropa. Los barrios de Quito, desordenadamente arrodillados entre las colinas, guardaban silencio ante mi sagrado ritual. Las espesas y negras nubes parecían fundirse en un abrazo con la montaña. El viento no existía. Súbitamente y desde todos lados, el trueno. Sentí vibrar mis entrañas, y cada pensamiento que vive en mis entrañas. Gris, verde y negro. Se mojará la ropa mojada y nunca más tronará como hoy tronó.

Releo mis artículos pasados y sólo veo mediocridad, me felicitan por ellos y me callo por lo turbio de sus aguas, simulando profundidad. Ni las luces de Times Square ni el salitre del Caribe tienen cabida en estas líneas. Ni el guayabo de guaro colombiano, ni el hedor de los perros de Atitlán serán escritos. Tengo una eterna sonrisa en el alma que incluso me asusta. Dentro de mí, una felicidad irracional, aunque más real que el pan caliente.

Como dice el poeta "... de los vientos, los ríos el sol y el mar, de ellos que me enseñaron el verbo amar...". Pana, hoy me siento demasiado afortunado como para escribir algo que valga la pena.

No sé si a los directores de la página les parecerá correcto o no, no sé si este es el perfil de relatos de viaje que buscan. Lo cierto que esto es lo que nace de este joven viajero. Lo cierto es que no me preocupa demasiado lo que otros busquen mientras yo no hago otra cosa que encontrar y encontrar...

A mis amigos, a mi familia y a mi madre. A ellos todo el amor que siento, y las miserias que por cobarde hoy me callo. Mis recuerdos son muchos, mi meta no ha cambiado y hoy soy feliz. Ushuaia. Mi camino, nada más. A mis amigos, a mi familia y a mi madre. A ellos todo el amor que siento y las miserias que por cobarde hoy me callo.

España - Excite Network Copyright ©1995 - 2017